Loal García, de Derecho & Animales, participa en la conferencia sobre «La Protección de los Animales en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES)«, a cargo de Anna Mulá y organizada por la Asociación para el Vínculo Humano-Animal de Sevilla.
En respuesta a la creciente preocupación por el bienestar individual de los animales en el comercio internacional de especies protegidas, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) está siendo objeto de un debate centrado en la inclusión de medidas que velen por el trato compasivo hacia los animales, además de la conservación de las especies en su conjunto.
El comercio de especímenes amparados por la CITES debe cumplir con el requisito de no ser perjudicial para la supervivencia de las especies, pero hasta ahora, ha habido una falta de consideración explícita sobre el bienestar individual de cada animal involucrado. Sin embargo, durante los últimos dos años, se ha observado un incremento significativo en la atención dedicada a esta materia dentro de los organismos de CITES.
Este cambio de enfoque se alinea con una tendencia global hacia una mayor protección y consideración del bienestar animal en todas las esferas de la sociedad. Se argumenta que, además de conservar las especies y evitar su extinción, es esencial proteger a los animales como seres físicos y sensibles, minimizando su sufrimiento en todas las etapas del comercio internacional.
Surge así el concepto de «Conservación Compasiva», que busca integrar los objetivos tradicionales de conservación con la protección del bienestar individual de los animales. Esto implica adoptar medidas que prevengan el sufrimiento durante la captura en el medio silvestre, la cría, el sacrificio, el mantenimiento en cautividad y el transporte de los animales.
A medida que la sociedad avanza hacia una mayor conciencia y sensibilidad hacia los animales, es esperable que CITES y otras organizaciones internacionales adapten sus políticas para reflejar esta evolución. El comercio internacional de especies protegidas deberá llevarse a cabo en un contexto de protección integral, donde tanto la conservación de las especies como el bienestar individual de los animales sean considerados prioritarios.